| SUPERFICIE:
63.000 ha.
El área tiene un aspecto semidesértico e inhóspito
que le ha valido el nombre de Valle de la Luna o Valle Pintado. Resulta
difícil imaginar que en el pasado el paisaje estaba habitado por
una exuberante selva de Acacias, Ginkos y Palmeras, matizados con lagos
y pantanos.
La aparición de la Cordillera de los Andes, hace apenas 60 millones
de años, cambió totalmente las condiciones de vida que existieron
durante los 180 millones de años anteriores.
Hoy en día ese lujurioso ambiente ha dado paso a una región
árida en que la erosión labró formas singulares.
Las areniscas de color rojo ladrillo, salpicadas con bloques aislados
verdosos y ocres, con escarpas y acantilados de hasta 200 m. de altura
donde se divisan fácilmente los diferentes estratos, columnas gigantescas
y finos obeliscos, combinados con cañadones y gargantas por donde
corren arroyos y ríos en el verano, conforman el marco del Parque.
El tipo de vegetación es de matorral, formada por arbustos que
no superan los 3 m., siendo la especie más representativa la Jarilla.
El Guanaco y la Mara son los herbívoros mayores, entre los carnívoros
se incluyen el Hurón y el Zorro Gris Chico y varios felinos como
el Puma.
La más abundante de las aves es el Ñandú, seguida
de la Martineta Común y aves de presa como el Águila Mora
y el Carancho.
Los campos de Ischigualasto con sus sedimentos verdes, grises, negros
y colorados, ocultan tal cantidad y variedad de fósiles que constituye
uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del
mundo.
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