| SUPERFICIE:
67.620 ha (53.309 corresponden a la categoría de Parque Nacional
y 6.336 a la de Reserva Nacional).
El Parque Nacional Iguazú está enmarcado en una de las regiones naturales
de mayor riqueza faunística y florística de la Argentina: la Selva Misionera,
que fuera de los límites de nuestro país lleva el nombre de Selva Paranaense.
Teniendo como límite natural al norte el río Iguazú, el Parque es mundialmente
conocido por la belleza y majestuosidad de las Cataratas del río homónimo.
Pero esta característica de su paisaje constituye una pequeña parte de
la enorme importancia biológica de este área.
Dentro de sus límites hallaremos una completísima muestra de la flora
y la fauna que tiempo atrás ocupara la mayor parte de la provincia de
Misiones.
La gran diversidad de ambientes permite la existencia de una variadísima
vida animal y vegetal que puede agruparse según el área que ocupan. Los
propios saltos de agua albergan una vegetación especialmente adaptada
a esa constante humedad y al golpe terrible de las aguas.
Aves como el Vencejo de Cascada nidifica y reposa sobre los verticales
paredones rocosos junto o detrás de las caídas de agua, mientras que las
enormes bandadas de Jotes de Cabeza Negra revolotean sobre las Cataratas
aprovechando el empuje de las masas de aire ascendente desplazadas por
el agua en constante movimiento.
Animales de hábitos acuáticos como el Yacaré Overo o de Hocico Ancho o
el ya casi desaparecido Lobo Gargantilla habitan los cursos de ríos y
riachos. Seguramente nos llamará la atención la gran cantidad de islas
que pueblan el curso superior del río Iguazú, inmediatamente por encima
de los saltos de agua. Estas islas están totalmente cubiertas por un tipo
de selva diferente a la del resto del área.
Allí se crea un ambiente propicio para el desarrollo de plantas que son
exclusivas de estos sitios y no se encuentran en otros lugares del país.
No resulta llamativo entonces el hecho de encontrar especies de anfibios
y aún de aves estrechamente ligadas a este ambiente. Sobre las costas
del río Iguazú y sus tributarios hallaremos una densa selva ribereña enriquecida
con especies de las zonas más altas que al igual que el sistema de islas
vecino está sujeta a periódicas inundaciones.
Tierra adentro encontramos la máxima expresión de la selva misionera con
toda su riqueza y diversidad biológica. La gran cantidad de estratos de
vegetación que posee ofrece una casi ilimitada gama de recursos alimentarios,
refugios, etc. Esto permite la convivencia de una enorme cantidad de especies
animales.
Con un poco de atención podremos observar a los animales que se mueven
en la selva, a unos 20 m. de altura, los que recorren los troncos de los
árboles, los que viven en los cañaverales y los esencialmente terrestres
que habitan el suelo.
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