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FLORA:
Están
presentes en el Parque la mayoría de las comunidades vegetales
típicas del Chaco Húmedo o Chaco Oriental, a saber: el Monte
Fuerte, las Selvas en Galería, las Sabanas con Palmeras y los esteros,
cañadas y embalsados, asociados a los cuerpos de agua.
Los dos primeros ambientes comparten la mayoría de las especies
vegetales, variando solamente en la abundancia. Ambos ambientes presentan
estratos de vegetación bien diferenciados.
El estrato superior está formado por árboles de gran porte
que llegan a alcanzar los 15 m. de altura. Entre ellos podemos mencionar
al Quebracho Colorado Chaqueño, el Guayacán, el Espina Corona
y el Quebracho Blanco. También está presente el Lapacho
(Rosado y Amarillo), que durante su floración de destaca de la
masa uniforme de color verde, con su copa poblada de flores de color rosado
o amarillento, según la especie.
El estrato inferior, que varía entre una altura de 8 a 12 m., está
compuesto principalmente por ejemplares jóvenes de las especies
del estrato más alto. Estos a su vez son acompañadas por
el Algarrobo, Guayaibí, Itín y Guabiyú, entre otras
especies. Por último está presente un estrato más
bajo, formado por especies arbustivas y pequeños árboles
de 2 a 5 m. de altura.
La sabana con Palmeras se ubica en sectores planos que pueden llegar a
inundarse. La Palmera Caranday o Palma Blanca puede alcanzar los 12 m.
de altura y su tronco alrededor de 30 cm. de diámetro.
Entre las palmeras, formando una franja de transición entre este
ambiente y el Monte Fuerte, vegetan Algarrobos, Aromos, Tuscas y otros
arbustos menores que conforman, en conjunto, el llamado Bosque Bajo Abierto.
Entre las comunidades acuáticas características se encuentran
los camalotales, los embalsados, formados por un denso colchón
flotante de materia vegetal, los pajonales, los pirizales, los totorales,
etc. Una enorme variedad de especies acuáticas, tanto flotantes
como arraigadas, conforman estos ecosistemas.
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FAUNA:
La fauna está representada por especies de pequeños y mediano
porte. Esto se debe principalmente a la escasa superficie que presenta
el Parque, que es insuficiente para vertebrados mayores, que necesitan
amplios territorios de caza.
Debemos sumar a esto las profundas modificaciones que sufrió el
paisaje desde principios de siglo. Esto llevó a la desaparición
de la región de numerosas especies animales, ya sea por la caza
directa o por la destrucción de su hábitat natural.
Un triste ejemplo de esto es el Yaguareté que no pudo subsistir
en una región tan densamente poblada. Los ejemplares supervivientes
de esta especie se vieron obligados a alimentarse de los animales domésticos,
ya que sus presas naturales desaparecieron por la caza o buscando otros
hábitats sin modificar. De esta manera fueron perseguidos sistemáticamente
hasta su total exterminio.
De todas maneras, esta pequeña superficie remanente de un ambiente
que ocupara todo el este de Chaco, aún mantiene algunos de sus
elementos faunísticos típicos.
Ejemplo de ello son el Mono Carayá, el Gato Montés, el Coatí,
el Aguará-Popé, el Guazuncho o Corzuela Parda, entre otros,
que habitan las áreas boscosas. En los ambientes acuáticos
hallaremos una gran diversidad de aves y al roedor más grande del
mundo: el Carpincho. Las áreas abiertas son el mejor sitio para
buscar las manadas de Ñandúes y las Chuñas, de largas
patas rojas.
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