Año
de Creación: 1984.
Ley de Creación: Ley Nacional Nº 23.094
Las
Ballenas Francas fueron desde la antiguedad, una de las primeras especies
en ser cazadas.
Aún antes del siglo XII los franceses y españoles las perseguían desde
pequeños botes a remo, empleando, para matarlas, arpones que arrojaban
con la fuerza de sus brazos.
Durante los siglos XVIII y XIX la explotación llegó a tal punto que la
Ballena Franca del Hemisferio Norte fue prácticamente extinguida. Ante
esta situación las flotas balleneras, en especial las inglesas y norteamericanas,
se dirigieron hacia los mares australes, comenzando a diezmar las poblaciones
de ballenas de esas aguas.
La razón de esta persecución estaba dada por la facilidad con la que podían
ser atrapadas. En efecto, esta ballena es un animal lento y, para suerte
de los cazadores, flota al ser muerta, a diferencia de otras ballenas
a las que hay que inyectarles aire para evitar que se hundan.
Estas características, sumadas a su alta producción de aceite, pues cada
individuo podía rendir unos 40 barriles, equivalentes a 7.200 litros,
le valieron el nombre inglés de "Right Whale" o sea la ballena
correcta, "franca", ideal para cazar.
Teniendo en cuenta la gran disminución poblacional que sufrió esta especie,
el gobierno nacional le otorgó la protección máxima nombrando Monumento
Natural a todas las Ballenas Francas que se registren en aguas jurisdiccionales
de la Nación.
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