De las
once especies actuales de ballenas; entre las cuales se halla la Ballena
Azul que, con sus treinta m. de longitud es el animal viviente más
grande del planeta, la Ballena Franca es la que más cerca de la
extinción ha llegado.
Esta situación es atribuible a dos factores principales: por un
lado las matanzas realizadas por las flotas balleneras a lo largo de varios
siglos (se calcula que al iniciarse la cacerías existían
unos 100.000 ejemplares) y por otro, el hecho de que las hembras tengan
cría una vez cada tres años, lo que explica la lenta recuperación
de la especie.
Actualmente se estima que la población total de Ballenas Francas
llega a los 3.000 ejemplares de los cuales el 20% (unos 600 individuos)
se han registrado en aguas territoriales argentinas, siendo éste
el grupo más numeroso que existe en el mundo.
En razón de sus hábitos costeros, principalmente en su época
reproductiva, esta especie es sumamente vulnerable al deterioro de su
entorno por el accionar humano, como puede ser la contaminación
de las aguas e inclusive el ruido y el tráfico de las embarcaciones
a motor.
Las poblaciones de Ballena Franca Austral que acuden a la Península
se ven seriamente amenazadas por la creciente contaminación que
está sufriendo el Golfo Nuevo.
La ciudad de Puerto Madryn , junto a la fábrica de Aluminio ALUAR,
generan una gran cantidad de residuos sólidos , líquidos
y gaseosos que están afectando la calidad de las aguas del golfo.
La falta de un tratamiento generalizado de los residuos significa a la
larga, poner en peligro a numerosas especies animales, y con ello a la
industria turística , principal sostén de la economía
de la zona.
 |
 |
|