División Administrativa

Principales Ciudades
Organización Territorial
Lenguas Oficiales y Habladas
Religión
Educación y Cultura
Educación
Bibliotecas y Museos
Literatura
Arte
Música


División administrativa

Argentina está formada por 23 provincias, la Capital Federal (cuyos límites coinciden con los de la ciudad autónoma de Buenos Aires), el sector antártico reclamado por Argentina y varias islas del Atlántico sur. Tierra del Fuego, que hasta 1993 era territorio nacional, es ahora una provincia.

Tiene presencia permanente en la Antártida desde 1904. Es una de las principales naciones firmantes del Tratado Antártico, que congela los reclamos de soberanía. A su vez, mantiene una disputa con Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas y otras del Atlántico sur. Varias naciones no reconocen las pretensiones argentinas sobre un vasto sector de la Antártida, situado entre los 25° y los 74° de longitud O, ni su reclamación de una serie de islas del Atlántico sur.


Principales ciudades

Las ciudades más importantes, además de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, son:
Córdoba, importante centro fabril y ciudad universitaria.
Rosario.
La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. 
Mar del Plata, principal centro de turismo veraniego.
San Miguel de Tucumán, un diversificado centro industrial.
Salta, famosa por su arquitectura colonial.
Mendoza, eje de una importante región frutícola, vitivinícola y petrolera.


Organización Territorial

Una visión del funcionamiento, morfología y jerarquía del sistema de ciudades, de la localización de actividades y de la población, del trazado de las redes de infraestructura, de los movimientos y flujos en el espacio y del uso de los recursos naturales muestran una estructura espacial con escasa o débil articulación entre las partes y, en consecuencia, entre las regiones, pero con una fuerte dependencia de Buenos Aires y su área metropolitana.
Este esquema de organización territorial se denomina modelo tendencial, pues refleja las tendencias socioeconómicas, políticas y geográficas en una larga relación tiempo-espacio. Hacia finales de la década de 1980, distintos procesos rompieron con muchas tendencias históricas y surgieron otras.
Este modelo encontró bases muy sólidas en la valoración de la posición geográfica mundial de Argentina, de ‘aislamiento geográfico’, que la llevó a ser considerada como un ‘país isla’ y, en consecuencia, a modificar su organización espacial en función del puerto. El concepto de la ‘Argentina insular’ comienza a cobrar fuerza con la economía agro-portuaria y con los inicios de la industrialización (sustitución de importaciones).

Así, Argentina se estructuró sobre los puertos, con amplio predominio del de Buenos Aires. La cohesión interior, la centralización de la baja cuenca del Plata, el ‘desprendimiento’ fronterizo y las condiciones de sequedad que imperan en gran parte del territorio contribuyeron, en forma harto elocuente, a consolidar la ‘Argentina insular’ y organizar su espacio interno en función de dicho sistema, dando lugar al país abanico.

Este esquema tendencial llevó a la valoración de la región Pampeana, a la cual se le confirió el rol de región nuclear del país. Por otro lado, el modelo se extendió a los espacios significativos de las otras regiones del país, coincidente la mayoría de las veces con los núcleos geohistóricos y con la producción de bienes complementarios de la pampa húmeda. Mientras tanto, con el correr del tiempo, fue tomando cuerpo el lugar de mayor capitalidad del territorio argentino, concentrando la población, las actividades, los servicios y el poder. El área metropolitana de Buenos Aires y, más tarde, el eje urbano industrial San Lorenzo-Rosario-La Plata se impusieron así por su privilegiada posición geográfica, determinando la configuración y funcionamiento del espacio nacional.

En este escenario, la posición de las regiones y de sus sistemas urbanos resultaba periférico, más aún por el escaso contacto entre ellas y los países colindantes. Este proceso se vio reforzado por la presencia de conflictos, lo que llevó a consolidar el ‘desprendimiento fronterizo’, sobre todo con Chile y Brasil. En la actualidad, se ha dado por agotado dicho modelo y Argentina ha encontrado otras dos vertientes hasta ahora no valoradas: su posición céntrica en el Cono Sur y su posición aguas abajo de la cuenca del Plata. Esto lleva a una nueva posición de Argentina en el mundo, dentro de un ámbito de integración regional: Mercosur, que ha de refuncionalizar el territorio, sus regiones y sus sistemas de relaciones.

La integración de Argentina en el espacio comunitario del MERCOSUR implica complementar la concepción insular del país con la peninsular; esto encierra una proyección marítima y otra proyección continental, que conlleva a estructurar un nuevo sistema de relaciones con el espacio exterior y dentro del espacio interior. Esta situación modificará, sin duda, el rol de las diferentes regiones, y conducirá a su reconversión productiva, por haber variado su posición con respecto a los mercados y la accesibilidad general. El concebir a Argentina en este escenario de futuro implica potenciar cuatro aspectos sobresalientes: la complementación e integración territorial interna, la complementación e integración con otros países de la región, la accesibilidad de ciudades y regiones hacia el Atlántico y Pacífico y, por consiguiente, un reposicionamiento diferente de las ciudades y las regiones.

Todos estos cambios conllevan a establecer un nuevo sistema de relaciones, lo que supondrá, en principio, un redimensionamiento estratégico de las redes de transporte, comunicaciones, flujos y energía, así como una valoración de los grandes espacios constitutivos del territorio nacional que se extienden más allá de las fronteras, pero que han de encontrar su articulación y unidad. Las fronteras, que antes separaban espacios llamados a funcionar en común, serán ahora franjas de dinamismo e integración.

Los espacios noroccidental, nororiental, patagónico austral, pampeano y metropolitano han de conjugar los grandes ámbitos geográficos para un desarrollo más equilibrado en lo interno y más proclive a la proyección e integración en lo externo. La correcta percepción de esta realidad geográfica llevará a valorizar, dentro de los espacios mencionados, los sistemas regionales individualizados; éstos, a su vez, se encontrarán con mejores posibilidades y capacidades para desarrollar sus potencialidades, complementarse e integrarse con las regiones de los países vecinos y articularse entre sí.

La refuncionalización del territorio, impulsada por el proceso de integración regional, es una nueva oportunidad, un hito más, un umbral de mayor complejidad en la organización territorial; también habrá desigualdades. Problemas y nuevas oportunidades son una dicotomía permanente en la vida de los pueblos y ese devenir se refleja en la organización del territorio. El nuevo modelo que se vislumbra no elimina el anterior: lo complementa y lo supera. Los hechos históricos son acumulativos espacialmente.

Así como en la anatomía territorial los espacios y regiones se reposicionan y se reconvierten, en la fisiología territorial el sistema urbano y las redes se refuncionalizan. Las transformaciones globales del mundo actual -desde la economía integrada hasta el cambio tecnoproductivo y la revolución en los transportes y las comunicaciones- han de impulsar el proceso señalado. En esto consiste la nueva lógica territorial.


Lenguas oficiales y habladas

El castellano es el idioma oficial y lo habla la mayoría de los argentinos. En algunos lugares siguen en uso varias lenguas indígenas.

Religión

Más del 92% de la población es católica. Se practican también el judaísmo, el protestantismo y otras religiones cristianas y no cristianas, aunque muchas sectas y confesiones están prohibidas por "lesivas al orden público". Hasta la reforma constitucional de 1994, era requisito indispensable que el presidente y el vicepresidente fueran católicos.

Educación y cultura

Argentina es un país con un rico legado cultural español, fuertemente influido desde el siglo XIX por la inmigración europea, fundamentalmente por la italiana. Se mantiene un vivo interés por la historia del país, simbolizada especialmente en el gaucho. En el ámbito artístico, la influencia más importante ha sido la de Francia. Sólo en el arte popular se ha registrado una importante influencia de las culturas indígenas.

Educación

La educación primaria es gratuita y obligatoria entre los 6 y los 14 años. En el curso escolar 1991-1992, unos 5 millones de alumnos asistieron a las escuelas primarias y, aproximadamente, 2,3 millones a las secundarias y de formación profesional. Las universidades tenían más de 1 millón de estudiantes. La tasa de alfabetización de Argentina, en torno al 95%, es una de las más altas de América Latina.

Argentina tiene 24 universidades nacionales, y varias provinciales y privadas. La principal institución es la Universidad Nacional de Buenos Aires (1821). Entre las más importantes merecen mencionarse la Universidad Católica Argentina (1958), la Universidad del Salvador (1958), la Universidad de Belgrano, la Universidad Tecnológica Nacional (1959), la Universidad Nacional de Córdoba (1613), y otras situadas en Bahía Blanca (1956), La Plata (1905), Mendoza (1939), San Miguel de Tucumán (1914) y Rosario (1968).


Bibliotecas y museos

La biblioteca más importante de Argentina es la Biblioteca Nacional (1810), en Buenos Aires, que dispone de un fondo de más de 1,9 millones de volúmenes. Entre los más destacados de los numerosos museos de Buenos Aires merecen destacarse el Museo Argentino de Ciencias Naturales, el Museo Nacional de Bellas Artes y varias colecciones privadas como la Galería Internacional de Arte. El Museo de La Plata es famoso por su colección de fósiles de reptiles.

Literatura

La literatura argentina adquirió un marcado matiz nacionalista en el siglo XIX. El poema Fausto (1866) de Estanislao del Campo, es la versión gauchesca de la leyenda de Fausto; Martín Fierro (1872), un poema narrativo de la vida de un gaucho, obra de José Hernández, está considerada la epopeya nacional argentina. Finalmente, el ensayo sociológico Facundo (1845), de Domingo Faustino Sarmiento, es un estudio que analiza cómo la vida rural en la Pampa argentina contribuyó a modelar el carácter nacional.

La literatura argentina del siglo XX ha producido obras como la celebrada Don Segundo Sombra (1926), novela de Ricardo Güiraldes; Rayuela (1963), novela de Julio Cortázar; El beso de la mujer araña (1976), novela de Manuel Puig; La bahía del silencio, de Eduardo Mallea (un novelista que escribió sobre temas existencialistas); y la obra de Jorge Luis Borges, cuyas historias han alcanzado un reconocimiento internacional. El poeta más conocido es Leopoldo Lugones, quien cultivó el simbolismo y el naturalismo. En la actualidad, y junto a Ernesto Sábato, debe destacarse a Adolfo Bioy Casares como uno de los escritores argentinos más representativos.


Arte

La pintura del siglo XIX estuvo dominada por temas gauchescos y escenas de la vida urbana. En este periodo destacó Prilidiano Pueyrredón. Entre los pintores del siglo XX merecen mencionarse al realista Cesáreo Bernaldo de Quirós; Benito Quinquela Martín, pintor de la vida del puerto de Buenos Aires; el cubista Emilio Pettoruti; y Raúl Soldi. Son muy conocidas las obras del escultor Rogelio Yrurtia.

Música

Los principales componentes de la música tradicional argentina son las canciones y bailes gauchescos, la música nativa de las provincias del norte, las influencias europeas y —en menor medida— la música africana. El tango, que se desarrolló en Buenos Aires y se convirtió en el baile de salón favorito de gran parte del mundo, es quizá la contribución argentina más famosa a la música moderna. Ástor Piazzola, un prolífico compositor, director e intérprete de tangos, incorporó a sus obras influencias clásicas y del jazz.

La ópera y la música sinfónica son elementos importantes de la actividad cultural. La Orquesta Sinfónica Nacional tiene su sede en Buenos Aires, y la compañía de ópera de esta ciudad la tiene en el Teatro Colón, construido en 1908; esta compañía de ópera ha obtenido una merecida fama mundial por su excelencia. En el terreno de la música clásica destacan tres hermanos, José María, Juan José y Washington Castro, todos ellos directores y compositores. El más conocido de los compositores argentinos fue Alberto Williams, fundador del Conservatorio de Buenos Aires. Alberto Ginastera es conocido por su música sinfónica para ballet, ópera y piano, muy popular en todo el mundo. En el ballet es muy notoria la figura de Julio Bocca, cuyas virtudes han trascendido las fronteras del país.

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