| Ríos
y lagos
El sistema hidrográfico
del Río de la Plata y sus tributarios Paraná y Uruguay es el más importante
del territorio nacional (también denominado cuenca del plata). La cuenca
real del Río de la Plata (el más ancho del mundo) puede estimarse en
unos 4.350.000 km2 (superior a la superficie del país).
El Río Paraná, después del Amazonas, es la vía fluvial más importánte
de Sudamérica.
Une a tres países latinoaméricanos y es navegable en un recorrido de
2.100 km. El Río Uruguay nace en el Brasil y es navegable hasta Concordia.
Los principales ríos son el Paraná, que atraviesa la región centro-norte
del país; el Uruguay, que forma una parte de la frontera con el país
homónimo; el Paraguay, el principal afluente del Paraná, y el Río de
la Plata, formado por la confluencia del Paraná con el Uruguay.
El sistema Paraná-Uruguay es navegable a lo largo de unos 3.200 km.
Uno de los más afamados puntos turísticos, las cataratas del Iguazú,
se encuentran en el río homónimo, tributario del Paraná.
Otros ríos importantes son: el río Negro, con sus afluentes el Limay
y el Neuquén; el río Santa Cruz; el río Colorado; los ríos del oeste
cuyano (Mendoza, Tunuyán, Atuel, Diamante y San Juan) y, al norte, los
ríos Pilcomayo, Bermejo, Dulce y Salado. Entre el Salado y el Colorado,
por el sur, y la región del Chaco por el norte, numerosos grandes ríos
desembocan en salitrales y pantanos, o desaparecen bajo tierra.
Además, numerosos lagos, especialmente en las estribaciones de los Andes
Patagónicos. Los más importantes (Esquel y Calafate) se encuentran en
las cercanías de Bariloche.
Clima
El desarrollo latitudinal
del país condiciona la existencia de tipos climáticos diferentes entre
sí: subtropicales en el norte, templados en el centro y este y áridos
en las extensas regiones del oeste, esto favorece el cultivo, la crianza
de animales y el asentamiento humano.
En los alrededores de Buenos Aires, la temperatura anual alcanza un
promedio de 16,1°C. Las temperaturas de enero y julio en esta región
tienen un promedio de 23,3°C y 10°C, respectivamente.
En San Miguel de Tucumán, la temperatura de enero es de 26,1°C y de
13,3°C en julio.
En las cercanías del trópico de Capricornio, al norte, las temperaturas
son considerablemente superiores, alcanzándose en ocasiones máximas
de hasta 45°C.
Por lo general, la climatología es fría en las partes más altas de los
Andes, en la Patagonia y en Tierra del Fuego. En la parte oriental de
la Patagonia, las temperaturas invernales alcanzan un promedio de 0°C.
En la mayoría de las zonas costeras, el mar ejerce una influencia moderadora
sobre las temperaturas.
Las precipitaciones se caracterizan por amplias variaciones regionales.
En el extremo noreste se registran más de 1.520 mm, aunque las condiciones
se van haciendo gradualmente semiáridas hacia el sur y el oeste. En
las cercanías de Buenos Aires, las precipitaciones anuales alcanzan
unos 950 mm. En San Miguel de Tucumán llegan aproximadamente a los 970
mm; al sur del río Colorado, y por influencia de los vientos del oeste,
las precipitaciones varían bruscamente de los 4.000 o 3.000 mm al este
de los Andes patagónicos, a los 300 y 200 mm en las mesetas patagónicas.
Suelo
Los suelos varían enormemente
en cuanto a fertilidad y viabilidad para la agricultura. El agua escasea
en muchas regiones a excepción del noreste y de la pampa húmeda. La
Pampa, cuyo suelo está constituido fundamentalmente por humus (con arena
fina, arcilla y cieno), totalmente libre de rocas y cantos rodados,
es ideal para el cultivo de cereales; el suelo guijarroso de la mayor
parte de la Patagonia no es apto para la agricultura y los pastizales
naturales de la región se aprovechan sobre todo para forraje de ganado
ovino. La mayor parte de la región al norte de los Andes es inadecuada
para los cultivos, aunque algunos oasis de piedemonte son aptos para
el cultivo de frutales. En la región del Chaco el suelo, inusualmente
salino, es el responsable de la abundancia de quebracho, un árbol rico
en tanino.
Flora
Las áreas zoogeográficas
se configuran de acuerdo a distintos factores de contención y dispersión
de las especies animales.
Pueden ser geográficas (discontinuidad y continuidad del terreno), climáticas
(estabilidad o rigurosidad de la temperatura), humedad, presión atmosférica,
etc. y/o biológicas: alimentación, refugio, conservasionismo o enemigos
naturales, agricultura, ganadería, urbanizaciones, uso de pesticidas,
contaminación de las aguas, etc.
La diversidad de la vegetación en el territorio está en estrecha relación
con el clima y el relieve, lo que incluye densas selvas subtropicales,
extensos bosques, formaciones arbustivas del desierto, grandes coberturas
herbáceas, etc.
En la región del noreste, cálida y húmeda, abunda la vegetación tropical,
con árboles como la palmera, el palo de rosa, el palosanto, el jacarandá,
el quebracho colorado y el ceibo.
En la Pampa, las hierbas son la principal variedad de flora autóctona;
en esta región y en la mayor parte de la Patagonia prácticamente no
existen árboles, a excepción de variedades importadas resistentes a
la sequía, como el eucalipto, el sicómoro, el álamo y la acacia.
En los Andes Patagónicos existen densos bosques de coihues, lengas,
ñires, alerces, araucarias y cipreses y otros árboles como los arrayanes,
maitenes y radales.
En las estribaciones andinas de la Patagonia y en algunas zonas de Tierra
del Fuego existen densos bosques de coníferas, en especial de abetos,
cipreses, pinos, cedros y arrayanes.
Los cactus y otras plantas espinosas predominan en las áridas regiones
andinas del noroeste argentino.
Fauna
En
el norte, la fauna es de lo más diversa y abundante; entre los mamíferos
de estas zonas pueden destacarse el mono, el jaguar, el puma, el ocelote,
el oso hormiguero, el tapir, el pecarí y el zorrino.
Entre las aves autóctonas se cuentan el flamenco y varias especies de
colibrí y loros.
Son originarios de la Pampa el armadillo, el zorro, la marta, el gato
montés, la liebre, el ciervo, el ñandú, el águila, el halcón, la garza,
el chorlito y la perdiz.
Las frías regiones andinas son el hábitat de la llama, el guanaco, la
vicuña, la alpaca y el cóndor. Los peces abundan en las costas, lagos
y cursos fluviales.
Recursos
naturales
La riqueza tradicional
reside en los suelos de la Pampa húmeda y de los valles y oasis en el
oeste. Además, posee recursos energéticos significativos: hidrocarburos,
gas, uranio y recursos hidráulicos. También son importantes los recursos
oceánicos, mineros y forestales.
Los Parques Nacionales permiten salvaguardar
en un estado prístino paisajes naturales o elementos de interés geológico,
arqueológico, histórico, etc., protegiendo a la flora y a la fauna autóctona
o exótica.
Según datos obtenidos de la Unión Internacional para la Conservación
de la Naturaleza y de los Recursos Naturales (UICN), la República Argentina
se encuentra entre las treinta naciones que poseen mayor cantidad de
Parques Nacionales y/o Reservas equivalentes,
y se ubica en la tercera en Latinoamérica, después de Brasil y Méjico.
Demografía
Aproximadamente el 85% de
la población es descendiente de europeos. A diferencia de la mayoría
de los países latinoamericanos, Argentina tiene relativamente pocos
mestizos (personas de origen mixto europeo e indígena), aunque su número
se ha incrementado en los últimos años. Oficialmente, el país sigue
promoviendo la inmigración europea. Entre 1850 y 1940 llegaron a Argentina
unos 6.608.700 europeos, predominantemente de origen español e italiano,
con importantes cifras de franceses, británicos, alemanes, rusos, polacos,
sirios y de otros países sudamericanos. Más de una tercera parte de
la población vive en Buenos Aires y en sus alrededores. El 85% de la
población reside en áreas urbanas.
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