|
Fundada
Santiago del Estero en 1553 y las dos ciudades cuyanas, Mendoza y San
Juan, en 1561 y 1562, se hacía necesario para los conquistadores consolidar
su dominio y asegurar la comunicación del Perú con Chile y con el Río
de la Plata.
Los españoles de Chile necesitaban un camino que evitara los desiertos
de la costa del Pacífico en su trayecto al Perú y lo buscaban al oriente
de los Andes.
Los del Perú procuraban la salida al Río de la Plata para comunicarse
con España por el Atlántico.
Esas distintas direcciones se cruzaban en el Tucumán y por eso la región
requería una nueva ciudad como punto vital para el tránsito y para el
comercio.
Con este objetivo Francisco de Aguirre nombró a su sobrino Diego de
Villarroel Teniente de Gobernador y éste fundó en 1565 la ciudad de
San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión, cerca de la actual
localidad de Monteros.
La actividad económica mediante la cual se sostuvo la nueva población
fue principalmente el abastecimiento de productos al activo mercado
minero del Potosí, proveyéndolo de ganados, cereales, hortalizas, frutas,
maderas, tejidos y manufacturas de cuero, a las cuales sumó luego la
provisión de bueyes y carretas de transporte.
Las continuas inundaciones del río Pueblo viejo obligaron al traslado
de la ciudad, la que fue refundada en 1685 en su actual ubicación.
Pero la hostilidad de los grupos indígenas y su traslado forzoso al
Potosí como mano de obra para la minería limitó su crecimiento hasta
que la incorporación de migración esclava africana permitió su reactivación
en el siglo XVIII con una nueva producción ganadera: la cría, engorde
y comercialización de mulas para el transporte hacia el Alto Perú.
Por esta época los jesuitas introdujeron el cultivo del azúcar, pero
para una producción muy reducida destinada al mercado local.
Con su expulsión en 1767 los cultivos desaparecieron hasta que en 1821
el obispo Colombres volvió a introducirlos.
La llegada del ferrocarril en 1876 permitió la instalación de equipos
pesados para la producción de azúcar en gran escala, actividad que transformó
totalmente la economía provincial.
De allí en más la evolución socioeconómica tucumana estuvo estrechamente
ligada a los vaivenes del cultivo, elaboración y comercio del azúcar
hasta culminar en la gran crisis de los años sesenta: once de los veintisiete
ingenios azucareros cesaron en su producción y produjeron el despoblamiento
tucumano que reveló el censo de 1970.
En las dos últimas décadas la provincia fue recuperándose paulatinamente
de esta grave crisis diversificando sus cultivos y logrando un desarrollo
industrial manufacturero que contribuyó a frenar el éxodo y le permitió
recuperar el sexto lugar por población entre las jurisdicciones políticas
del país.
 |
|