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La denominación de esta
provincia, deviene del nombre que le impusieron aquellos expedicionarios,
que llegados a estas tierras, encontraron la cruz dejada por la tripulación
de Magallanes, con motivo de celebrar misa.
El diseño geomorfológico es sencillo y bien contrastado.
Un sector de la cordillera Occidental corresponde a los contrafuertes
andinos; desde allí hasta la costa del mar Argentino se extienden
las mesetas atravesadas por valles fluviales que discurren en forma
transversal a las mismas, de oeste a este.
El frente de la cordillera presenta la alternancia de valles transversales
labrados por la acción erosiva de los glaciares.
En su retroceso, los mismos abandonaron extensas cubetas hoy ocupadas
por los lagos Buenos Aires, San Martín, Pueyrredón, Viedma y Argentino,
alimentados por las aguas originadas tras la fusión de los hielos
pleistocénicos.
Las mesetas constituyen las geoformas más representativas de la Patagonia
subandina, y alcanzan las costas formando acantilados.
Además de la presencia esporádica de zonas deprimidas como el Gran
Bajo de San Julián 105 m. por debajo del nivel del mar, sólo los amplios valles
fluviales quiebran la monotonía del relieve mesetario.
En las altas cumbres se hallan extensos glaciares y una cubierta de hielo
continental que prácticamente sepulta el sector suroeste de la provincia.
Unos 2.000 km2 de campos de hielo continental están contenidos dentro de
sus límites; de ellos se desprenden grandes glaciares, convertidos en recursos
turísticos de trascendencia internacional Upsala, Francisco Pancracio Moreno.
En el poniente de esta provincia se extienden los Andes Patagónicos dirigidos
de NNE a SSO, más angostos, bajos y fragmentados que las cadenas del norte
argentino.
Esta subregión se caracteriza por la extensión de sus cuencas lacustres
y los numerosos valles transversales a la cordillera, pero lo
que realmente la distingue en Santa Cruz, es la presencia de grandes
masas de hielo, alas cuales se las ha denominado Campo de Hielo Continental.
Este mar de hielo ha cubierto valles y depresiones, ocupando en territorio
argentino una superficie superior a los 2.900 km2.
Desprende sus glaciares hacia el oeste hasta el océano y hacia el este hasta
los lagos patagónicos.
Es parte del área glaciaria más extensa del hemisferio sur, con excepción
de la Antártida.
Actualmente sufre una notable reducción de superficie y espesor, hallándose
su mayor porcentaje 80% de cobertura de la superficie montañosa, entre
los 49º S. y los 50º S.
Esta zona glaciaria se extiende prácticamente en todo el oeste santacruceño,
donde el Instituto Nacional de Hielo Continental Patagónico ha detectado
más de 350 glaciares, entre los cuales, se destacan el Viedma 576
km2, que concluye en el lago homónimo, las coalescentes Ruso Patrón,
del Gran Nunatak, Cono y Bertachi, que descienden sobre el Upsala
595 km2, que a su vez vuelca su volumen en el Lago Argentino, al igual
que los glaciares del Interior, Ameguino y Perito Moreno 195 km2,
alma espectacular por su actividad erosiva.
Los picos más importantes son Monte Zeballos, Monte San Lorenzo 3.706
m., Cerro Hatcher, Monte Fitz Roy, Cerro Huemul, Cerro Murallón, Cerro
Agassiz, Cerro Mayo, Monte Stokes y Cerro Ciudadela. También son de
mención las sierras de las Vacas, de Sangra, Bagnales y Cazador.
Desde el punto de vista longitudinal, la Patagonia Extraandina ocupa el
centro de Santa Cruz, territorio que permaneció separado del resto del
continente durante los primeros tiempos geológicos.
En esta subregión el relieve es notablemente plano y sin inclinación.
Las mayores alturas en el oeste y en el norte dan la impresión de
un escalonamiento, que se inicia en las profundidades del mar y continúa
hasta la cordillera.
Estas planicies elevadas reciben el nombre de terrazas, mesetas o
pampas patagónicas.
En Santa Cruz este relieve se encuentra en la Gran Altiplanicie Central
y otras mesetas menores, también hay terrenos más deprimidos con respecto
a las formas amesetadas, son los bajos o depresiones, que reciben
el nombre de mallines, cuando en su interior existe la posibilidad
de pastoreo por la presencia de humedad y la protección de los vientos,
lo propio acontece en los cañadones, son muy variables, y entre ellas
destacamos el Gran Bajo Oriental y Gran Bajo de San Julián, que se extiende
de oeste a este, continuándose en la bahía homónima.
En su interior, hay lugares que se hallan bajo el nivel del mar, especialmente
un paraje cuya cota es de 105 m., la mayor profundidad en el territorio
argentino.
Hacia el este, donde reina un clima templado-frío y árido, de escasos 200 mm.
anuales de precipitaciones, el bosque es sustituido por una cubierta
de vegetación de estepa.
En la franja costera del este se conservan algunos rodados patagónicos.
En su margen, se suceden de norte a sur, accidentes como la sección
meridional del Golfo de San Jorge, con características distintas a
la otra mitad, destacándose sus ensenadas muy abiertas Bahía Laúgara,
Bahía Mazarredo, Cabo Tres Puntas, Cabo Blanco, Punta Guanacos, Punta
Pozos, Bahía de los Nodales, Punta Medanosa, Bahía Desvelos, Cabo
Guardián, Bahía Luara, Punta Mercedes, Cabo Vigía; Cabo Dañoso, Cabo
Curioso, Bahía San Julián, Punta Desengaño, Cabo San Francisco de
Paulay Bahía Grande.
Es llamativo, el arco convexo que describe la costa entre el Golfo
San Jorge y el río Deseado desembocadura. Después de los 50º
S. son frecuentes los estuarios desembocadura de los ríos cuyos cauces
se ensanchan en forma de embudo: el del río Santa Cruz, que es doble
porque corresponde también al río Chico, al del río Coig o Coyle,
y el del Río Gallegos, cuyo cauce alcanza los 10 km. de ancho, por
estar conformado parlas ríos del Chico y Gallegos.
La costa de la provincia remata en el pequeño tramo del Estrecho de
Magallanes que pertenece a la Argentina, que va del Cabo Vírgenes
a la escasamente elevada Punta Dungenes.
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