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Se la reconoce por sus veranos templados y de poca duración, sus inviernos
rigurosos y prolongados, vientos muy fuertes y persistentes más de 100 km/hora
en Piedra Clavada y violentos temporales en invierno, con hasta diez nevadas por
año, condiciones que provocan inconvenientes camineros y perjuicio en la ganadería.
La delgada franja territorial aproximadamente 50 km., que se extiende
en el oeste e incluso al sur, presenta características propias del
clima frío por la latitud y la morfología del terreno y húmedo por
la influencia de los vientos del Pacífico.
Hacia el este y en el resto del territorio provincial se hace presente
un clima muy diferente árido patagónico, contraste que se proyecta
en la física, en la biología y en la antropogeografía del lugar.
La interrelación entre continente y mar, en el sudeste santacruceño,
disminuye el grado de aridez.
Los ríos que la transitan de oeste a este, se alimentan del agua precipitada
principalmente en el oeste montañoso, donde los vientos del océano Pacífico
depositan la humedad portada.
La presencia de la cordillera andina suscita precipitaciones de tipo
orográfico, fundamentalmente en sus laderas occidentales, y determina
su arribo al sector de las mesetas orientales en forma de vientos
secos y fríos, responsables de una importante acción erosiva que degrada
el tapiz vegetal y los suelos.
Las condiciones de clima frío y húmedo en el sector de la cordillera,
se transforman en clima frío nival en las altas cumbres y hace posible
allí el mantenimiento de extensos glaciares y una cubierta de hielo
continental.
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