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Su
dilatado territorio abarca ambientes de contrastes.
La Región Patagónica está formada por las subregiones de los
Andes Patagónicos, de la Patagonia Extrandina o de las Mesetas, de la
Franja Costera y de los Valles de Regadío.
La provincia de Río Negro se extiende en parte de las cuatro subregiones.
En el oeste, se desarrolla también la llamada Patagonia Andina, franja
estrecha y alargada, que pertenece al último tramo de la Cordillera
de los Andes, en correspondencia con el relieve chileno.
Con una dirección NNE-SSO se extienden los encadenamientos, más angostos,
bajos y fragmentados que los Andes de latitudes menores.
La particularidad de la cordillera está en sus valles transversales
y cuencas lacustres profundas.
Está sometida a la acción erosiva de los glaciares, que se localizan
en las cadenas más elevadas y los ríos.
Los vientos húmedos provenientes del Pacífico, provocan abundantes precipitaciones
orográficas, determinando una rica vegetación de coníferas y hayas.
La fragmentación en sus cadenas, no permiten una división perfecta entre
las pendientes del Pacifico y el Atlántico.
En esta zona se destacan los cordones de Ñirihuau, de las Bayas, Nevado,
Serrucho y Piltriquitrán, los cerros Catedral, Fonck, Bastión, Mirador
y Ventisquero, Monte Tronador, sobre el cual se ha formado un gran circo
glaciario cuyos desprendimientos producen ruidos, y los pasos cordilleranos
de los Raulies, de Pérez Rosales, Portezuela de Bariloche, Portezuela
de Bastión y Cochamo.
La Patagonia Extrandina o de las Mesetas ocupa la mayor parte de la
Provincia, y registra en su haber casi todos los grandes acontecimientos
geológicos ocurridos en el planeta.
En esta subregión, el relieve se presenta escalonado en ascenso progresivo
desde el mar a la cordillera, constituyendo una sucesión de planicies
elevadas que reciben el nombre de mesetas, terrazas o pampas, Somuncurá.
En el oeste, donde el suelo se vuelve más accidentado, estas formaciones
se hallan de manera aislada y en un terreno cubierto de rodados Patagónicos
o Tehuenches, que son trozos redondeados de granito, pórfido o dioriten,
que forman el monto más extenso del mundo.
El encadenamiento Anecón Grande, muy erosionado y de cumbres redondeadas,
pertenece al conjunto de sierras denominado Sistema de las Patagónides,
afloramientos de mayor antigüedad que la cordillera andina.
Existen cuencas deprimidas con respecto a las mesetas, de origen tectónico
y formas diversas, son depresiones o bajos, como el Hondo, de las Menucos,
Cabeza de Potro, de Valcheta y Gran Bajo del Gualicho.
Estos y los cañadones, antiguos valles aluviales al hallarse al abrigo
de los vientos del oeste, se convierten en excelentes lugares de pastoreo,
llamados “mallines”.
La Franja Costera se caracteriza por sus acantilados, sólo interrumpidos
en la desembocadura de los ríos, en las marismas o por algunos carros
aislados.
Desde las proximidades del Río Negro y hacia el oeste, cadenas de colinas
acompañan la costa hasta Punta Bermeja, a partir de la cual se vuelven
más altas, hasta 100 mts. y acantiladas.
En la sierra Colorada, el Arroyo Salado y la sierra Grande, se produce
el afloramiento rocoso del basamento cristalino, de origen precámbrico,
tierras muy antiguas.
Los Valles de Regadío son hendiduras realizadas en la meseta por las
aguas aluviales, que descienden de la cordillera hasta el Atlántico.
Son anchos y planos, caracterizándose en la actualidad por la circulación
de sus ríos por cauces mucho menores que los originales.
Estos cursos de agua están separados de la meseta por terraplenes.
Los más importantes son los valles del Río Negro y parte del Río Colorado.
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