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La actividad
primaria de la provincia se sustenta en la agricultura, la explotación
forestal y la silvicultura.
La yerba mate ha sido el cultivo tradicional que impulsó su colonización;
luego se extendieron los cítricos, té, tung (especie que se utiliza
en la fabricación de aceites para elaborar pinturas) y tabaco.
La explotación forestal se inició con los obrajes, a los cuales le
siguieron los aserraderos; en la actualidad, la reforestación constituye
una forma más racional de aprovechamiento de las potencialidades forestales.
La silvicultura se especializa en plantaciones de pinos, cuyo destino
son las plantas elaboradoras de papel.
La industria está representada por plantas procesadoras de materias
primas locales: secaderos y molinos yerbateros, secaderos de té, subproductos
de cítricos, aserraderos y empresas de fabricación de pasta de celulosa
y papel.
La actividad turística cuenta con importantes atractivos naturales
y culturales.
En el norte se encuentra el Parque nacional de Iguazú, que constituye
una reserva de la selva subtropical y cuenta con el grandioso espectáculo
de las cataratas del mismo nombre.
En la provincia se conservan las ruinas de las misiones jesuíticas
que constituyen otro elemento de atracción.
En el sur de la meseta, donde ésta pierde altura en la planicie de
Apóstoles, se hallan Apóstoles y Oberá con sus agroindustrias; en
cambio, la margen del río Uruguay es de más difícil acceso.
Por su condición fronteriza, son muy intensos los flujos comerciales
con los países vecinos en los dos puentes internacionales existentes
en Posadas-Encarnación (Paraguay) y en Puerto Iguazú-Foz do Iguaçú,
Brasil, construidos sobre el Paraná y el Iguazú, respectivamente.
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