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Históricamente,
la agricultura ha sido uno de los factores principales de desarrollo
de la industria y elemento básico para el asentamiento de la población.
En la actualidad, la mayor parte de la superficie agrícola se destina
a la vitivinicultura, cuyo arraigo no ha sido superado por ningún
otro cultivo.
La provincia contribuye a la economía nacional con un millón de ton.
de uvas, que representa más del 50% del total nacional.
La provincia es el mayor productor nacional de fruta fresca (manzanas,
peras, ciruelas, cerezas, duraznos), el 70% de cuyo monto es industrializado
como zumos y frutas deshidratadas, destinándose al consumo directo
el resto de la producción.
Los olivos aprovechan las zonas marginales de los oasis de regadío
del norte de la provincia, y aportan el 40% del total nacional producido.
La horticultura (tomate, papa, ajo, cebolla, zanahoria, pimiento,
espárragos, legumbres) se realiza entre los cultivos perennes, destacándose
la producción periurbana a la capital provincial, principal consumidora
de verduras y hortalizas frescas.
La fruticultura configura también un rubro de primera importancia
a nivel nacional, en lo que respecta a la producción de cerezas y
guindas, ciruelas, damascos, membrillos y nueces. La explotación forestal
surge, precisamente, como consecuencia de la necesidad de contar con
cortinas protectoras y embalajes baratos para la producción frutícola.
El desarrollo de las manufacturas ha sido favorecido por la conjunción
de tres factores: abundancia de materias primas de generación local,
en particular agrícola; disponibilidad de energía barata (más de un
60% proporcionada por hidroelectricidad); y presencia de mano de obra
cualificada.
La elaboración de alimentos y bebidas representa el 14% del producto
bruto industrial de la provincia y, a nivel nacional, sobresale por
la producción de vino, a la que destina el 99% de la uva obtenida.
La industrialización de hortalizas representa un rubro de importancia,
en particular la elaboración de tomate (primera provincia productora
a nivel nacional) y, en menor escala, de productos deshidratados (ajo,
cebolla, perejil, pimiento, papa).
La refinación de petróleo representa el 70% del producto bruto industrial
provincial y procesa hidrocarburos procedentes de dos cuencas petrolíferas:
Cuyana, al norte del territorio, y Neuquina, al sur.
La generación de petróleo crudo ronda los cinco millones de m3 (14%
del total nacional), con reservas comprobadas por cuarenta millones
(12,6% del total nacional).
El uranio extraído de yacimientos propios es también industrializado
en la provincia, en las plantas de tratamiento de Malargüe y Sierra
Pintada.
Mendoza canaliza hacia el exterior el 17% del petróleo y derivados,
el 30% de productos hortícolas hacia el Mercosur y la Unión Europea,
y el 20% de los productos frutícolas y legumbres hacia Latinoamérica.
El turismo atrae contingentes de todo el país y de Chile gracias a
sus recursos paisajísticos montañosos que hacen posible la práctica
de los deportes invernales y el aprovechamiento de fuentes termales.
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