Historia

Juan Ramírez de Velazco, impulsado por la esperanza de explotar oro y plata en las sierras de Famatina, partió desde Santiago del Estero y fundó en 1591 en el valle de Cochangasta la ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja.

La abundante población indígena existente en la zona fue repartida por el fundador en encomiendas y parte de ellos iniciaron los primeros cultivos de trigo y maíz y el cuidado del numeroso ganado traído por los españoles.

Entre 1632 y 1636 el gran alzamiento del cacique Chelemín contra los conquistadores malogró el inicipiente desarrollo de La Rioja, pues los españoles perdieron la mayoría de sus ganados y los indios encomendados, base de su economía.

La fundación de Catamarca facilitó a los riojanos la comunicación con Tucumán, pero la escasez de agua limitó la expansión de sus algodonales y viñedos y con ello su desarrollo.

En la segunda mitad del siglo XVIII tomó importancia Chilecito, comunidad organizada alrededor de la Hacienda Santa Rita y que un siglo más tarde superaría a la propia capital en población.

El mayor crecimiento poblacional de la provincia tuvo lugar durante el siglo XIX. En sus llanos se desarrollaba la ganadería vacuna y caprina junto con la explotación de los algarrobales y una agricultura mínima en los lugares con disponibilidad de agua.

En el valle de Arauco había viñedos, olivares y frutales.
En Chilecito y Famatina se elaboraban vinos de calidad y se producían cereales, alfalfa y nueces.
De las sierras de Famatina se extraía plata, cobre, plomo y un poco de oro.
En los valles de Guandacol y Vinchina la actividad agrícola servía de apoyo al tránsito a Chile hacia las minas de Copiapó por el paso de Comecaballos.
Pero este incipiente desarrollo no resistió las luchas políticas ni la competencia con la floreciente producción de la pampa húmeda.

El crecimiento poblacional se estancó y la emigración hacia otras provincias pasó a ser un fenómeno crónico y creciente, característica de La Rioja durante la mayor parte del presente siglo.

Durante los años setenta este proceso comenzó a revertirse lentamente, y la política de fomento industrial a partir de los ochenta ha producido un notable repunte de su crecimiento demográfico, superando la provincia los 220 mil habitantes en el último censo.

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