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Flora
La vegetación del Desierto Andino es, en conjunto, muy pobre.
La vegetación está caracterizada por una flora escasa,
típica de un clima árido y cálido.
Existen franjas algo distintas que acompañan a los pocos ríos
temporarios, donde predominan árboles como el algarrobo, cuerno
de cabra, paja brava, y por encima de éstas especies la llareta en cojín
y los líquenes.
En el resto de la provincia, se extiende el Monte Occidental, característico
por su aridez, sus escasas lluvias, el suelo arenoso y sus arbustos
retamo, molle, tusca, piquillín. Se encuentran árboles como el alpataco,
talas, mistol, algarrobo y arka, visco o viscote, de muy buena madera.
En las zonas más apartadas quedan relictos del arbusto llamado
"chica" en forma de pequeños montecillos que han escapado
por ahora, a la acción del hombre. La "chica" es muy
codiciada por su madera de extraordinaria dureza y fina veta que abarca
varias gamas del pardo rojizo al pardo oscuro.
En los bajos intermontanos y en los valles fluviales se hallan ejemplares
de gramíneas y juncos. Arriba de los 3500m, crecen la tole o chacha,
cuya Ieña se utiliza como comestible.
Toda el área de llanos y planicies está cubierta, aunque
no en forma continua, por la jarilla. Se trata de un arbusto ramificado
desde la base, sin espinas, con hojas pequeñas siempre verdes,
resinosas y muy poco digeribles, lo que la protege de los herbívoros
y flores amarillas.
Entre los demás arbustos que la acompañan, sobresalen
la pichana y el retamo, que para enfrentar la sequía carecen
de hojas y desarrollan en sus verdes tallos y ramas la función
fotosintética.
En los cañadones o profundas escotaduras abiertas en la Sierra
de los Tarjados por el arroyo Talampaya y sus afluentes, se observa
la presencia de robustos algarrobos, lo que indica la existencia de
agua en profundidad. Los acompañan el chañar, brea, garabato
y espinillos, entre otras.
Fuera de la influencia de los ríos locales y de la protección
brindada por el relieve, es decir en los llanos contiguos, la vegetación
se torna más achaparrada, integrando un matorral compuesto principalmente
por arbustos espinosos que dejan entre sí grandes espacios de
suelo desnudo.
Fauna
La fauna, al igual que la flora se ajustó a este clima desfavorable.
Los mamíferos, en especial, deben eliminar el agua de sus cuerpos
con dos de sus funciones vitales: la orina y la transpiración-respiración,
que usan para enfriar su cuerpo por evaporación.
Es por esto que mucho de sus hábitos son nocturnos o cavícolas,
para escapar a las horas de más calor ya que dentro de la tierra
la temperatura es menor.
En estas cuevas se refugian roedores como los cuises, las vizcachas,
diversas lauchas y ratones, y armadillos como el pichi llorón
y el pichi-ciego.
Este último es muy poco conocido y difícil de ver, ya
que consigue bajo tierra la mayoría de su alimento compuesto
por hormigas, larvas, escarabajos, gusanos, caracoles y raíces
que obtiene en la superficie o debajo de ella.
Los camélidos como el guanaco y la mara son los principales herbívoros
y los carnívoros incluyen al zorro gris, hurones y felinos como
el puma de la Sierra, que todavía merodea por estos matorrales
poco habitados por el hombre.
Las aves son más notables y variadas.
Encabezando la lista se encuentra el majestuoso cóndor que se
lo suele ver planeando y luego descendiendo rápidamente a la
vista de algún animal muerto que la sirva de alimento; ñandúes
petisos o choiques en grupo de cinco o seis son comunes en las zonas
llanas; aguiluchos, caranchos, martinetas, copetonas y chuñas
junto a numerosas especies de pequeños pájaros como el
y al carbonero y el gallito arena, alguno de ellos excelentes cantores,
completan el muestrario alado.
Los anfibios están representados por numerosas especies de sapos
y ranas que aprovechan las pocas aguadas que subsisten luego de las
épocas de lluvia.
Entre los reptiles más comunes encontramos una gran variedad
de lagartijas, el lagarto colorado, inofensivas culebras y algunas serpientes
venenosas como la yarará chica y la víbora de coral.
En las salinas abundan los conejos de palo o de las salinas. |