Clima

Esta provincia tiene un marcado carácter continental, pues carece de elementos que varíen las condiciones meterológicas.

En general, sus tipos climáticos presentan una uniformidad en relación directa con el relieve.
En el ámbito cuyano y patagónico se manifiesta el clima árido de estepa con fuertes oscilaciones térmicas en verano e invierno, frecuentes y prolongadas entradas de viento polar y precipitaciones muy insuficientes, menos de 300 mm. que influyen categóricamente en la reducida vegetación xerófila y en el aislamiento humano.

Una franja semicircular de clima templado de transición acompaña el trazado del río Salado y señala el cambio climático del árido, en el sudeste, al templado pampeano, en el nordeste de La Pampa.

Este clima es el que le corresponde a la ciudad capital, situada a 177 m.s.n m.
Se caracteriza por los veranos calurosos y los inviernos fríos y secos, la temperatura y las lluvias que disminuyen de norte a sur y de este a oeste, las precipitaciones pluviales en primavera y otoño, y el predominio de los vientos en primavera y verano, recibe entre 550 y 750 mm. anuales de precipitaciones, que permiten concentrar el grueso de la actividad agrícola y ganadera sobre dos millones de ha cultivadas con alta mecanización.

La influencia del anticiclón del océano Atlántico sur sobre el espacio provincial determina la recepción de vientos que ya han descargado la mayor parte de su humedad.
Únicamente las llanuras orientales disponen de humedad suficiente para el desarrollo de la agricultura de secano, alternativa a la ganadería comercial.

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