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Jujuy es
en la Argentina una de las provincias de más antiguo asentamiento humano.
Antes de la llegada de los españoles existían numerosos pueblos y ciudades
indígenas con una agricultura estable que venían habitándola desde siglos
atrás.
Cuando los conquistadores inician a ocupación del territorio argentino,
su principal preocupación fue asegurar la comunicación con el lejano
Perú y consolidar el dominio de los pueblos de la región.
El camino tenía un paso estratégico y obligado en su trayecto: la Quebrada
de Humahuaca.
El valle de Jujuy en su extremo sur le pareció a los españoles un buen
lugar para asentar una ciudad que apoyara el tránsito desde el Tucumán
al Perú.
Nieva en 1561 y San Francisco de Alava en 1575 precedieron al intento
definitivo, logrado por Francisco de Argañaraz al fundar la ciudad de
San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy en 1593.
La instalación de los españoles en la provincia siguió dos ejes principales:
el Río Grande por el camino colonial al Alto Perú y el Río San Francisco
a través de la zona subtropical del Sudeste.
El primero se desarrolló intensamente durante el período español dada
su importancia al ligar los dos virreinatos.
Pero ya a fines del siglo XVII Ledesma fue establecida como fuerte,
abandonada luego y refundada en 1710.
Por esa época existían varias haciendas en lo que es hoy San Pedro y
Ledesma dedicadas al clultivo de la caña de azúcar y a la ganadería.
Las guerras de la Independencia interrumpieron el desarrollo jujeño
y luego el dasarrollo de la pampa húmeda la dejó aislada de sus efectos.
Pero en la primera mitad del siglo actual la extraordinaria expansión
del cultivo de caña de azúcar y su industrialización, junto a otros
cultivos industriales como el tabaco produjeron un fuerte crecimiento
poblacional en la zona subtropical que pasó a ser la más importante
de la provincia.
Luego la actividad minera y siderúrgica de Zapla y el gran crecimiento
de la capital siguieron impulsando el incremento poblacional de Jujuy,
junto con el mayor desarrollo de cultivos intensivos en el sur de la
provincia, presentando un ritmo demográfico durante los años setenta
muy superior a la media del país.
Durante la pasada década el crecimiento poblacional fue algo más lento,
afectado por los problemas en la producción de azúcar y el estancamiento
de Zapla como centro siderúrgico.
Igualmente, Jujuy llegó a superar el medio millón de habitantes en el
último censo de 1991.
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