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Los ríos correntinos
son análogos, cortos y simétricos en su disposición.
Se configuran tres tramos diferenciados y sucesivos: el superior,
ocupado por un estero alargado con dirección nordeste-sudoeste.
En el río Paraná, al sudoeste de la isla paraguaya Yacyretá, la navegación fluvial se ve dificultada
por los denominados rápidos del Apipé, donde el fondo rocoso, angosto
y poco profundo del río, presenta una veloz correntada (más de 3m/seg.).
En esa zona, el Complejo Hidroeléctrico Yacyretá-Apipé permite obtener
energía eléctrica, tomar agua para riego, mejorar la navegación, establecer
la comunicación vial con el Paraguay y lograr una expansión industrial,
que incluye al turismo.
Desde su confluencia con el río Paraguay, el Paraná se torna más ancho,
menos rápido y abarrancado, desembocando en el, los arroyos Riachuelo,
Empedrado, San Larenzo y Ambrosio, y los ríos Santa Lucía y Corrientes,
emisarios de esteros y bañados.
Más abajo, los arroyos Basualdo y Guayquiraró establecen el limite
interprovincial. Lo mismo hacen los arroyos Tunas y Mocoretá, afluentes
del río Uruguay, que aguas arriba recibe el aporte de los ríos Aguapey
y Mirinay, caudal que será acopiado en el Embalse Salto Grande, formado
por la represa hidroeléctrica internacional.
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