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Flora
Presenta una variedad fitogeográfica,
aunque muy modificada por el hombre, producto del contacto de distintas
formaciones vegetales: praderas y sabanas con
hierbas, solas o integrando otras formaciones,
especies hidrófilas en las áreas pantanosas, selvas en galería en
las riberas de los ríos y grupos aislados de bosques en medio de pastizales.
El territorio correntino se extiende en la formación fitogeográfica
conocida como Parque Mesopotámico, donde las condiciones climáticas
determinan el predominio del árbol en el norte y de las hierbas en
el sur. Por el aporte florístico de los dos grandes ríos, especies
de la Selva Misionera y del Parque Chaqueño.
También hay isletas o grupos de árboles propios del monte entrerriano.
La selva misionera se prolonga a lo largo de los cursos, que cuando
son angostos posibilitan que las copas de los árboles se unan en lo
alto, quedando en la penumbra; es la llamada Selva en Galería, se
encuentra formando manchones o isletas, en cuyo suelo coexisten hangar,
musgos, helechos, lianas, enredaderas y epifitas, estas últimas son
muy abundantes, destacándose la presencia de numerosos cactus,
helechos, claveles del aires, además de lianas y enredaderas.
En el sotobosque hallaremos densos cañaverales de la robusta
caña tacuaruzú, que alcanza los 10 metros de altura,
palmera pindó, lapacho, ibapoy, higuerón, viraró,
ambay que vegeta en la orillas de las isletas, cerca de los cuerpos
de agua, espina corona, sauce criollo, higuerón, quebrachillo, ombú,
timbó, laurel, sarandí blanco, aliso del río, lapachillo, molle,
guayaibí, aguay-morotí y muchas otras especies conforman
este ambiente.
En el estrato herbáceo hallaremos a la ortiga brava, de anchas
y urticantes hojas.
El Chaco Oriental está representado por bosques secos entremezclados
con palmares y sabanas . Los primeros están compuestos por
los quebrachos blanco y colorado chaqueño, ñapindá,
chañar, algarrobo blanco, ñandubay , guaraniná, entre
otros árboles.
En estos lugares, la vegetación dominante es la acuática y palustre,
con sus raíces sumergidas fijas o flotantes, que se mueven a
la velocidad de la corriente, impidiendo a veces la normal navegación.
Algunas especies son: juncos, espadañas, camalotes de hermosas flores
azules, cuyos tallos y pecíolos foliares poseen abundante tejidos
esponjosos para sustentarse en el agua, repollitos, lentejas, helechitos
de agua, irupé o maíz de agua es quizás el vegetal más
llamativo, por sus enormes hojas en forma de plato que alcanza el
metro y medio de diámetro, están cubiertas de espinas
en su cara inferior como defensa contra los herbívoros y su
fruto es utilizado como alimento.
Sobre sus hojas es frecuente ver caminando algunas aves acuáticas
en busca de alimento.
En los bordes de las lagunas, en tierra firme, o zonas poco profundas
la vegetación está formada por altas plantas acuáticas
como: pirí, paja brava, totora, pehuajó, de grandes
hojas y flores blancas en racimos. El denso agrupamiento y la acumulación
de vegetación acuática origina la formación de
los llamados "embalsados". Se trata de islas flotantes sobre
la cuales se va depositando tierra, se compactan las raíces
y pueden presentar vegetación arbustiva e inclusive arbórea
como: sangre de drago, ceibo, etc.
Los palmares de yatay con pastizales y los bosques bajos y espinosos
de ñandubay y espinillo, representan al Espinal. Estos ambientes se
ubican en las lomadas arenosas y sectores no inundables.
Es en los esteros y lagunas la
abundancia de nutrientes, unida al calor y humedad permiten que el
desarrollo de los vegetales alcance una magnitud asombrosa constituyendo
uno de los ecosistemas más productivos del mundo, y por lo
tanto un inagotable recurso alimenticio para la fauna.
Fauna
La fauna silvestre se ha adaptado admirablemente al medio.
El mamífero más común es el carpincho.
Este roedor, es el más grande del mundo y llega a pesar 65
kilogramos. Es gregario y forma grupos de hasta 20 individuos que
se desplazan tanto de día como de noche, en las orillas o en
el agua mientras ramonean plantas acuáticas. A la menor alarma
emiten un sonido fuerte, semejante a un corto ladrido, y corren al
agua donde se zambullen con gran estrépito.
Los altos pirizales y pajonales inundables son los ambientes donde
vive una de las especies más típicas de la zona y más
amenazada de Argentina: el ciervo de los pantanos. Los machos, que
pueden alcanzar los 100 kg. de peso y superar el metro de altura,
poseen una gruesa cornamenta de cuatro puntas en cada asta. De día
permanecen ocultos en isletas boscosas y salen a pastar al atardecer,
caminando sin dificultad por los terrenos anegados y sobre los embalsados
gracias a sus anchas y separadas pezuñas que contribuyen a
repartir su peso.
El curioso aguará-guazú, especie en peligro de extinción,
también está adaptado a la vida en los esteros: enorme
zorro de pelaje rojizo y largas patas negras que le permiten caminar
por la alta vegetación es muy raro en toda la provincia, pero
se lo ha visto en repetidas ocasiones. Su alimentación es muy
amplia, ya que está compuesta por animales ranas, insectos,
etc. y vegetales frutos, raíces, etc. Dado que es de hábitos
nocturnos es muy difícil observarlo.
El lobito de río puede verse aún en las lagunas, en
parejas, desplazándose velozmente. En los montes de las zonas
altas habita el gato montés, el ya escasísimo gato onza
u ocelote, coipo, aguará popé, corzuela parda o guazuncho,
mono carayá o aullador, que forma grupos familiares muy bullangeros,
zorro de monte, entre otras especies, cuices y nutrias abundan en
las riberas.
Las Aves por su abundancia y colorido son las que atraen inmediatamente la atención de quien visita
esta región, podemos mencionar: martín pescador, garzas, espátulas,
patos, gallaretas, chajáes, cigüeñas, gallinetas,
boyero, cardenal, cisnes, tucán grande, las de pastizal como el ñandú, las acuáticas
como el tuyuyú o juan grande una enorme cigüeña
que se alimenta de peces, flamencos, teros, pájaro carpintero y palomas,
que se guarecen durante la noche. Estas y las cotorras que anidan
en los bosques de talas y espinillos, son consideradas plaga nacional.
Sobre los largos tallos de las totoras y pehuajó se posan los
federales, de llamativo plumaje negro y cabeza anaranjada, y la lavandera,
cuyo macho posee la cabeza blanca y el resto del cuerpo negro.
Sobre la vegtación acuática, gracias a la sustentación
que le ofrecen los largos dedos de sus patas, se desplaza la jacana
o gallito de agua, en busca de insectos y crustáceos.
Es numerosa la fauna ictícola, siendo más comunes los peces dorado, surubí, sábalo, palometa, pejerrey,
bagre, pacú, patí, mandubí, tararira, esta voraz especie que caza al acecho disimulada entre la vegetación
del fondo, arremetiendo de imprevisto sobre sus presas, es el mayor
predador, está bien preparado para resistir la desecación
de los ambientes en que vive, ya que puede respirar aire atmosférico
y subsistir en lugares de muy poca agua hasta las nuevas lluvias.
Hay especies que se trasladan de un charco a otro reptando, como las anguilas, o utilizando las aletas
pectorales y movimientos caudales como los tamboatas.
Los Reptiles están representados por tortugas acuáticas, grandes culebras inofensivas como la
ñacaniná y la llamativa boa curiyú. Esta boa está
perfectamente adaptada al ambiente acuático, poseyendo sus
ojos y narinas en el extremo superior de la cabeza, lo que le permite
acechar a sus presas casi totalmente sumergida, llega a alcanzar los
cuatro metros de longitud todavía. Los yacarés negro
y overo,son fáciles de observar flotando en las lagunas y esteros,
o tomando sol sobre los embalsados y orillas de los cuerpos de agua.
Entre los anfibios se destaca la ranita de pedersen, que fue redescubierta
para la provincia de Corrientes y constituye una variedad nueva que
lleva el nombre del botánico que la redescubrió. En las costas
de los esteros, riachos y lagunas observaremos asoleándose
a los yacarés negro y overo. El primero es en la actualidad
más abundante, ya que el overo fue perseguido en toda la región
desde tiempos históricos, por poseer un cuero de mejor calidad
que su congénere.
Son cuantiosos los insectos que proliferan en las áreas anegadas jejenes, mosquitos, polvorines y
piques.
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