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El propósito de los conquistadores
del Alto Perú en encontrar una ruta hacia el Río de la Plata determinó
la decisión de erigir la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía.
Fundaciones posteriores, como las de Salta y Jujuy, buscaron complementar
el camino entre Lima y Córdoba. Jerónimo Luis de Cabrera concretó este
propósito en 1573.
Ese mismo año Juan de Garay fundaba Santa Fe, comenzando a consolidarse
un camino que sería el eje vital del Virreinato del Río de la Plata.
Serrana al noroeste, pampeana al sudeste, Córboba cumplió el papel de
integración del Norte con el Sur.
Los conquistadores introdujeron a los jesuitas, quienes crearon numerosas
estancias en el entorno de la ciudad y en las rutas de comunicación,
asegurando una abundante producción pecuaria y consolidando las vías
comerciales.
Pero también fundaron el Colegio Convictorio en 1613, cuna de la primera
universidad del país y centro cultural que impregnó la vida de la ciudad
hasta ganar el título de "la Docta". Dependiente del Virreinato
del Perú en un principio, fue integrada al Virreinato del Río de la
Plata al momento de su creación en 1776.
Su crecimiento poblacional había sido moderado hasta ese momento, afectado
por la expulsión de los jesuitas, los que habían originado una serie
de pequeños poblados en la campaña alrededor de sus iglesias y estancias.
Pero a partir del 1800 tuvo un breve período de fuerte crecimiento,
donde se dastacó la acción de Sobremonte, gran impulsor del poblamiento
del interior de la provincia. A él se debe la consolidación de Río Cuarto,
La Carlota, Río Seco, Sampacho y otros núcleos, mediante la instalación
de fuertes para protegerlos; y la creación de Villa del Rosario, Nono,
Quilino, Tulumba y San Francisco del Chañar.
Este crecimiento se interrumpió durante la guerra de la Independencia
y las luchas civiles posteriores. A mediados del siglo pasado Córdoba
retomó su incremento demográfico debido a la inmigración extranjera
facilitada por la llegada y la ramificación de los ferrocarriles y la
colonización de ambas márgenes de las vías férreas y de otras tierras
destinadas a tal fin.
Los campos de Caroya, antigua estancia de los jesuitas, fueron colonizados
por friulanos desde 1878. A partir de 1887 surgieron San Francisco,
Marcos Juárez y otras colonias agrícolas.
Las antiguas postas de Fraile Muerto, Ferreira y los Lucero, sobre la
ruta colonial de Buenos Aires a Córdoba, resurgieron en esta época como
los centros agrícolas, comerciales e industriales de Bell Ville, Villa
María y Río Segundo, respectivamente.
La crisis mundial de los años treinta moderó este crecimiento, pero
el desarrollo industrial cordobés iniciado en la posguerra atrajo a
trabajadores extranjeros y a argentinos de otras provincias, el que
continuó luego por la extraordinaria expansión de la industria automotriz
y sus complementarias.
Este desarrollo económico le permitió mantener el cuarto lugar en población
entre las jurisdicciones del país, en tanto que su capital siguió ocupando
el segundo puesto luego del Gran Buenos Aires.
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