|
Flora
Los variados ambientes de las Sierras de
Córdoba permiten la coexistencia de numerosas especies vegetales.
Las variaciones en altitud son importantes: las lomadas menores poseen
500 metros de altura, y las cumbres mayores alcanzan casi los 3000 metros.
Esto influye de tal manera, que determina la presencia de "pisos"
o "cinturones" de vegetación, caracterizados por ciertos
grupos de especies que se distribuyen sobre las laderas de los cerros
y lomadas.
En el sector llano oriental se desarrolla una vegetación herbácea de
praderas, muy apta para el consumo del ganado, y en las sierras se escalonan
pisos vegetales, comenzando con árboles y arbustos en las partes bajas
más húmedas que van siendo reemplazados en altura hasta llegar a los
pastizales de gramíneas.
Los valles y quebradas húmedas brindan el hábitat ideal
para la "palma" o palmera carandilla, que pueden presentarse
en forma aislada o conformando densos bosquecillos o "palmares".
Sus hojas son aprovechadas por la población local para la confección
de artesanías, como sombreros, cestos, etc.
Entre los 500 y 1350 metros de altura se encuentra el bosque serrano,
que se caracteriza por ser abierto, denso en los sitios favorables y
ralo en los más expuestos. El árbol característico
es el molle o molle de beber, nombre motivado por la bebida que se prepara
con sus pequeños frutos; posee tronco obscuro, copa frondosa,
y hojas de un verde lustroso. Forma bosques bastante densos y puros
en los faldeos más húmedos y frescos y en los valles de
arroyos serranos.
Junto al anterior se encuentra el coco o cocucho, cuyo tronco y ramas
están cubiertos por características espinas cónicas
y sus hojas por agudos aguijones. El Coco nunca forma bosques densos
y por lo general se encuentra aislado o entremezclado con el espinillo
y otras especies en los sectores más bajos de las sierras.
Pero el horco quebracho es, sin lugar a dudas, el símbolo del
bosque serrano. Ocupa vertientes más secas y cálidas,
con orientación norte y oeste preferentemente, donde forma bosques
casi puros, trepando hasta en las laderas más pronunciadas y
rocosas. Dado que se trata de una especie de follaje caduco, en invierno
adquiere bellísimos colores que van desde el amarillo puro, pasando
por el ocre y el castaño, hasta el rojo intenso. En ese momento
las sierras se engalanan con una maravillosa gama de tonos.
Por encima de los 1300 metros de altitud, los bosques van siendo paulatinamente
reemplazados por otro tipo de vegetación, donde predominan los
arbustos y las herbáceas. Este ambiente recibe el nombre de "romerillal"
o matorral serrano, y está formado principalmente por el romerillo,
un arbusto de color verde intenso. A mayor altura, integra un mosaico
con los pastizales serranos, que cubren los sectores más altos
de las serranías.
La vegetación en el nordeste esta constituída por el Parque Chaqueño
Central, que en los alrededores de la Laguna Mar Chiquita, se comporta
como un bosque marginal empobrecido.
El suelo fangoso y arenoso no soporta una tupida vegetación, especialmente
las orillas norte y oeste de la laguna, donde predomina la vegetación
psamófila. Son pocos y espaciados los ejemplares arbóreos quebracho
blanco, vinal y arbustivos brea, chañar.
La Estepa Pampeana es la formación vegetal que domina el resto de Córdoba.
En las laderas orientales de las Sierras la vegetación forestal esta
representada por el quebracho colorado, molle de beber, espinillo, tala,
chañar, algarrobo, coco y palmera caranday en Pampa de Pocho y Capilla
del Monte.
En las Pampas Altas la estepa es de tipo arbustiva, destacándose las
matas de tabaquillo. Adquiere un carácter herbáceo en los bolsones,
donde se observan cortaderas y gramíneas.
En otras planicies prospera la vegetación esteparia xeróflla con matas,
arbustos y árboles bajos y espinosos como brea, chañar, jarilla, espinillo
y tusca.
En cambio, en la costa del cordón oriental, aparecen árboles de mayor
talla los resistentes algarrobos blanco y negro, talas, molles y piquillines
y algunas especies exóticas, como guayacán y palo borracho.
Fauna
La fauna de la zona serrana de Córdoba
está conformada por especies que también están
presentes en el resto de la región. Al igual que la vegetación,
la fauna también varía con la altura y las condiciones
ambientales.
Sobre los ríos y arroyos se hallan especies ligadas la humedad
y a los ambientes acuáticos. En estos sectores bajos y húmedos
se evidencia una gran actividad animal, ya que la mayoría de
las especies descienden de las zonas más altas en busca de agua
o de presas.
En las orillas de los arroyos encontraremos los rastros de mamíferos
como el zorro gris y el gato montés, aves acuáticas como
garzas y aves de bosques como el zorzal chiguanco, entre muchas otras
especies.
Habitando los bosques serranos hallaremos al rey del bosque. Este pájaro
es una de las especies más perseguidas para ser vendida como
mascota. Tal persecución le ha valido ingresar en el listado
nacional de animales en peligro de extinción.
El naranjero o siete colores es otro habitante frecuente de los bosques
y nos llamará la atención por su bello colorido y hermoso
canto. Tanta hermosura le ha costado la libertad a muchos ejemplares,
siendo incesantemente capturado para ser mantenido como ave de jaula.
A pesar de estar prohibida la captura de ambas especies, la falta de
control y educación de la población llevará, en
poco tiempo, a la desaparición de las más bellas aves
de nuestras sierras.
Visitando las flores tubulares, en busca de néctar y pequeños
insectos, podrá observarse al espléndido picaflor cometa.
La larguísima cola del macho de un rojo iridiscente le ha valido
tal nombre. Habita tanto el bosque serrano como los matorrales de altura,
bajando incluso hasta los jardines de las viviendas de las poblaciones
vecinas.
Ya sobre los pastizales serranos y las altas cumbres, se encuentran
poderosas rapaces como el halcón peregrino y el águila mora o
águila escudada. El primero se especializa en la caza de otras aves
y es frecuente verlo perseguir velozmente a los vencejos. El águila
caza pequeños mamíferos como las liebres.
Con suerte, podrá maravillarse con el sublime y majestuoso vuelo
del cóndor, que es habitante frecuente de las Sierras Chicas.
A diferencia de las creencias populares, el cóndor no es un cazador,
sino que como buen carroñero, se alimenta de presas ya muertas.
Gracias a esas supersticiones, esta ave ha sido perseguida por los ganaderos
desde tiempos inmemoriales, poniendo en peligro la subsistencia de las
poblaciones cordobesas de esta especie.
Otras especies son: vizcacha de la sierra, gato de las salinas, zorro
gris, venado o ciervo, conejo de palo o de les salinas, hurón menor,
zorrino, tucu-tuco, guanaco, comadreja, iguana y numerosos murciélagos.
|