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Los españoles denominaron
"Gran Chaco Gualamba" al inmenso territorio que va desde Santa
Cruz de la Sierra hasta Santa Fe, entre los ríos Paraná, Paraguay y
Salado. Como el mismo se interponía entre los dominios españoles del
Noroeste y Asunción, éstos trataron de instalarse en la región, pero
sus intentos fueron vanos ante la ferocidad con que los aborígenes defendieron
su dominio y, al igual que en la Patagonia, este territorio permaneció
prácticamente cerrado a la población de origen europeo hasta bien entrada
la época independiente.
Luego de la Guerra de la Triple Alianza desde 1865 a 1870, el gobierno
nacional decidió la conquista militar del Chaco.
En 1884 se dividió el territorio en dos gobernaciones: al norte Formosa
y al sur el Chaco. Comenzó la colonización estable de la provincia y
su primer núcleo urbano fue la actual capital, Resistencia, que se instaló
en 1875 donde estuvo la reducción jesuita de San Fernando del Río Negro.
En 1878 llegaron los primeros inmigrantes provenientes de Udine, Italia.
Junto con los antiguos pobladores, las tropas acantonadas en el lugar
y los indígenas de los alrededores formaron el primer núcleo estable
del Chaco, comenzando los cultivos de maíz, azúcar, tabaco, maní y legumbres,
e iniciaron la actividad maderera y la producción de ladrillos, harinas
y alcoholes. A principios de siglo la actividad taninera iniciada en
Santa Fe penetró en el Chaco.
La explotación de los quebrachales dio origen a nuevos pueblos como
La Sabana, Charadai y Urien. Paralelamente, el ferrocarril llegó a Resistencia
en 1907, a Makallé en 1909, a Presidencia de la Plaza y Machagai en
1912 y a Villa Angela y Avia Terai en 1914.
Después de la Primera Guerra empezó la espectacular expansión de los
cultivos de algodón en el Chaco. En 1921 se fundaron 14 colonias nuevas
en la zona de Sáenz Peña.
Inmigrantes de todas partes llegaron a la provincia: argentinos de otras
zonas del país, italianos, polacos, croatas, eslovenos, serbios, búlgaros,
checoeslovacos, húngaros, austríacos, franceses, alemanes, españoles,
paraguayos, rumanos rusos y ucranianos.
Sáenz Peña, Charata, Villa Angela y Las Breñas tuvieron un crecimiento
extraordinario. En tanto la industria del tanino entraba en crisis en
1925, los cultivos de algodón se expandían sin pausa, permitiendo continuar
el crecimiento poblacional del Chaco.
Pero cuando entró en crisis la actividad algodonera, la provincia se
transformó en una zona de expulsión a partir de los años cincuenta,
proceso que se extendió por dos décadas. Desde los años setenta en adelante
se produce una reversión de este proceso: Chaco logró recuperar un moderado
crecimiento poblacional el que ha llevado la población de la provincia
a 840 mil habitantes al momento del censo de 1991.
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