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La Antártida posee un gran
valor como laboratorio natural para la investigación científica en problemas
de relevancia global.
A menos que sus características naturales puedan ser preservadas de
la contaminación en aumento y de disturbios significativos debidos fundamentalmente
a la acción del hombre, la actividad científica se podría ver seriamente
restringida.
La sensibilidad de los ambientes marinos y terrestres antárticos indica
que deben tomarse precauciones especiales para conservarlos.
A partir de la ratificación del Protocolo al Tratado Antártico sobre
la Protección del Medio Ambiente, o el Protocolo de Madrid (Ley de la
Nación Nº 24.216), el Sistema del Tratado se vio reforzado con una serie
de normas que involucran el compromiso de las partes, en la protección
global del medio ambiente y de sus ecosistemas dependientes y asociados,
designando a la Antártida como reserva natural, consagrada a la paz
y la ciencia.
La protección ambiental de la Antártida tiene dos metas: una se relaciona
con el mantenimiento de la alta productividad y relaciones ecológicas
en el océano austral, y la otra con el mantenimiento del ambiente en
condiciones prístinas.
El principal valor a conservar en la Antártida es su carácter de fuente
única de información prácticamente libre de contaminación u otros efectos
humanos, para las ciencias geofísicas, geológicas y biológicas, útiles
para la humanidad.
El "Agujero"
de Ozono Antártico
El ozono es creado y destruido en la atmósfera.
Los agentes más probables en la producción de ozono son: la radiación
ultravioleta solar, los rayos cósmicos y las tormentas eléctricas.
Aunque el contenido de ozono en la atmósfera es inferior a una parte
por millón con respecto a los otros gases, la ausencia de este gas incide
nocivamente sobre los seres vivos.
La formación de ozono, a partir del oxígeno gaseoso por la acción de
la radiación ultravioleta determinó, una vez establecida la cantidad
de este gas, la evolución gradual de las formas de vida actuales, no
compatible con las longitudes de ondas filtradas; autoregulando de esta
manera la biosfera.
Si bien hasta la fecha se poseen sólo relaciones cuantitativas en cuanto
a la relación dosis-efectos, se sabe que esa radiación puede ser la
causante de algunos cánceres de piel, cataratas e inmunodeficiencias
en el hombre, así como también alterar el crecimiento y reproducción
de la vida vegetal y animal, en especial del fitoplancton, base de la
cadena alimentaria de la vida en el mar.
El ozono, se distribuye en una capa (capa de ozono) que va desde los
12 a 35 km. de altura aproximadamente.
Durante las últimas décadas se ha observado un adelgazamiento de la
capa de ozono en un orden del 3% cada diez años, atribuible a la presencia
en la atmósfera de los Clorofluorocarbonos (CFCs) y Halones, familias
de gases de exclusiva factura humana.
Pero en el Continente Antártico donde ese adelgazamiento ha mostrado
características especiales, con la aparición del fenómeno conocido como
"Agujero de Ozono".
En rigor no existe un "Agujero".
En forma estacional entre los meses de agosto y noviembre se viene observando,
desde mediados de la década del setenta, una región con valores en la
concentración de ozono notablemente bajos, con una zona estrecha que
la delimita con fuertes gradientes separando esos bajos valores de un
entorno con elevada concentración del gas.
Este fenómeno ocupa una de las áreas de mayor interés científico con
respecto a la problemática del cambio global.
La Evolución a Través
de los Años
Desde su detección inicial, a mediados de
la década del sesenta, año a año se observa una mayor destrucción de
ozono y un aumento de extensión.
Hasta el año 1988 se observaba una oscilación "bienal" coincidente
con los años impares, dónde la intensidad del episodio era significativamente
mayor.
Desde 1989 esta oscilación se anula cada año presenta una magnitud mayor.
Durante los meses de octubre fecha de culminación de cada episodio,
las concentraciones de ozono se hacen menores y, de las 300 UD (Unidades
Dobson) medias en promedio durante 1979 para ese mes, se registran 150
UD en 1991, con un área de cobertura también mucho mayor.
La asociación del "Agujero" con el vórtice polar hace que
sea solidario también a sus movimientos.
Las características de la circulación en esa región y a esas alturas
han hecho que, en el promedio se lo encuentre, durante un lapso de mayor
magnitud (octubre) prevaleciendo sobre un eje con orientación norte-sur,
denominado Península Antártica (sector antártico argentino).
La República Argentina posee dos estaciones antárticas desde donde se
registran las variables de ozono (base Belgrano y Marambio).
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