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Flora
El antártico consta de tres ambientes: la
atmósfera, el continente cubierto de hielo y el mar.
La flora es muy pobre sobre el continente y está representada por líquenes,
musgos y como excepción algún ejemplar de planta superior.
Las pocas plantas que sobreviven en este continente están restringidas
a pequeñas áreas sin hielo.
No hay árboles y la vegetación se limita a 350 especies, sobre todo
líquenes, musgos y algas.
Hay ricos lechos de tal vegetación en partes de la península, y se han
descubierto líquenes en crecimiento en montañas aisladas a 475 km
del polo sur.
Hay tres especies de plantas con flores en la península. Se observan
matas de clavelillo, líquenes, hongos de sombrerito, hepáticas, algas
microscópicas y plancton.
Fauna
La fauna del ambiente continental se reduce
en especial a artrópodos invertebrados. Por ello se lo considera el
desierto mayor del mundo.
En el ambiente marino la vida es esplendente. Colaboran para ello, el
largo período de luz, la oxigenación, la riqueza en sales de sus aguas.
Se inicia con el "plancton" y de él, directamente o indirectamente,
se alimenta toda la fauna antártica.
Una característica de la fauna antártica es la relativa pobreza en especies,
pero una gran riqueza en individuos, por lo menos hasta que el hombre
actúa.
En la atmósfera no existen gérmenes patógenos y sí bacteria, levaduras
y microhongos, como se comprueba efectuando cultivos especiales. Ningún
animal vertebrado terrestre la habita.
Se pueden encontrar invertebrados, especialmente ácaros y garrapatas,
que pueden tolerar las bajas temperaturas, pero se consideran poco comunes.
En cambio la riqueza marina es abundante y variada: ballena azul, cachalote,
caderón, gran calderón, orca, lobo marino, elefantes y leopardos marinos,
seis especies de foca, incluídas la cangrenera, raya, bacalao, brótola.
Un enorme número de ballenas se alimentan de la rica fauna marina, especialmente
de krill.
Seis especies de focas (incluida la cangrejera, la elefante y la leopardo)
y cerca de doce especies de aves viven y se reproducen en el continente
antártico.
Todas las aves antárticas tienen sus patas palmadas, excepto la paloma
antártica, cumplen una migración hacia el norte a principios de otoño.
El albatros, con varias especies, frecuenta el Antártico y sobresale
por su envergadura (hasta 3,40 m) y majestuoso planeo.
El grupo de los petreles se caracteriza por uno o dos tubos nasales
sobre el pico. Entre ellos se encuentra el petrel gigante, el damero
del cabo, el petrel gris, el petrel antártico, el petrel de Wilson y
el petrel de las nieves, totalmente blanco.
Otros integrantes de la fauna son el cormorán de ojos azules, la gaviota,
el skúa o gaviota parda y el gaviotín que cumple una migración de Polo
a Polo y la paloma antártica.
Pero de las aves antárticas el grupo de los pingüinos es el que más
llama la atención por su completa adaptación al medio acuático y su
andar erguido. También son aves eminentemente sociables y viven en comunidades
que a veces superan los 150.000 individuos, es un pájaro incapaz de
volar que vive en las banquisas y los océanos alrededor de la Antártida,
y se reproduce en las superficies de hielo o tierra de la costa.
De las 17 especies que pueblan el Hemisferio, sólo cuatro nidifican
en el Antártico y de éstas únicamente dos son de distribución panantártica.
Los más comunes en nuestro Sector son los de talla mediana y emigran
al final del verano.
Pingüino de Adelia: cabeza y pico negro, con ribete blanco bordeando
el ojo.
Pingüino antártico o de barbijo: llamado así por la hilera de plumas
negras que pasando por la garganta, une ambos lados de la calota craneana.
Pingüino Papúa: de pico y patas rojo anaranjado, con dos manchas blancas
sobre la cabeza a modo de capucha.
Pingüino Emperador: de talla 100-110 cm., pico largo y arqueado, a ambos
lados del cuello presenta una manta color oro anaranjado que se degrada
hacia abajo. Su peso alcanza los 25-30 kg. Sus pingüineras se encuentran
dentro del Círculo Polar Antártico y generalmente están sobre el hielo
marino firme. No construyen nido y empollan durante la noche polar.
Otras especies comunes fuera del sector antártico, aunque en sus migraciones
aparecen en la Península Antártica e islas vecinas, son: el pingüino
rey, de talla semejante a la de el emperador, y el pingüino macarroni
y el de penacho, de talla mediana.
Tambien pueden observarse cormoranes y patos.
Los mamíferos que frecuentan el antártico, están representados por el
grupo de las focas y por el de los cetáceos.
Focas: las focas verdaderas son de regular tamaño y tienen los miembros
posteriores dentro del cuerpo, excepto los tarsos.
Carecen de orejas y su desplazamiento se efectúa por medio acuático
y sólo salen para dormir sus siestas o para tener sus crías.
A las focas agregaremos la llamada foca peletera o lobo de dos pelos,
que en realidad no es una foca verdadera y tiene orejas. Entre las focas
verdaderas se encuentran la:
Foca de Weddell: de pelaje gris oscuro con manchas amarillentas, que
mide mas de 3 mts y puede pesar 300-400 kg.
Foca Cangrejera: de pelaje blanco amarillento, mide unos 3 mts y pesa
200-250 kg.
Foca de Ross: de pelaje gris oscuro con partes claras en el pecho y
cuello. No es mayor de 2 mts siendo muy rara.
Leopardo Marino: de pelaje gris oscuro con manchas plateadas y amarillentas,
mide más de 4 mts, siendo la hembra algo menor.
Elefante Marino: tiene dimorfismo sexual, pudiendo el macho alcanzar
los 7 mts. mientras que la hembra no pasa de los 3 mts. Su piel es gruesa,
de color pardo. El macho infla el morro a voluntad, semejando una pequeña
trompa. De ahí su nombre. Tiene hábitos poligámicos.
Cetáceos: son mamíferos de respiración pulmonar, completamente adaptados
al medio acuático, fuera del cual no pueden vivir porque su peso les
oprime el tórax impidiéndoles respirar.En la adaptación han perdido
sus miembros posteriores, conservando los anteriores, que usan como
aletas. También han perdido el pelaje, el que se reduce a algunas cerdas,
ubicadas en la cara. Tienen debajo de la piel una capa de grasa de 15
cm. o más o más que les sirve de aislación y de reserva nutritiva y
energética para la época del apareamiento y de la cría, que se efectúa
en los mares templados donde el alimento no abunda. Pueden permanecer
30 minutos o más sin respirar. Cuando emerge su enorme cabeza exhala
el aire caldeado por las narices que están implantadas muy atrás. Este
aire caliente, cargado de vapor de agua, es el que se ve desde lejos
y constituye la columna que vulgarmente llaman "chorro de agua".
La gestación llega a durar hasta 16 meses en algunas especies y la cría
al nacer puede medir un tercio del tamaño de los padres.
Se las divide en ballena sin dientes o barbadas y en ballenas dentadas.
Las primeras carecen de dientes poseen unas formaciones córneas triangulares,
implantadas en el paladar cuyos bordes interiores están desflecados
y les sirven de filtro para obtener el krill, del que se alimentan exclusivamente
en cantidades notables. Se han cazado ejemplares que alojan hasta 2
toneladas de krill en su estomago.
Las especies más comunes entre las barbadas son la ballena azul, la
de aleta, la jorobada, la pigmea y la enana.
De todas ellas la mayor es la azul, el animal de mayor porte que halla
existido en la tierra.
Entre las dentadas, se encuentran el cachalote y la orca, esta última
es una especie que se alimenta de pingüinos, focas y otras ballenas.
Protección de Flora y
Fauna
La flora y fauna antártica se encuentra
protegida por normas rigurosas que tiende a evitar los probables efectos
perjudiciales de las actividades que lleva a cabo el hombre.
En términos generales, el Protocolo de Madrid prohibe la "toma"
o "intromisión perjudicial" de las especies vegetales o animales,
salvo que se cuente con una autorización expresa.
Esta autorización se otorga en circunstancias relacionadas con fines
puramente científicos, como por ejemplo la recolección de especímenes
para experimentación, museos, herbarios, jardines zoológicos o botánicos
u otras instituciones o usos educativos o culturales.
Por otro lado también se dictaron normas para evitar la introducción
de especies no autóctonas, cuya presencia puede perjudicar a las especies
ya existentes, produciendo modificaciones en las condiciones naturales
de los ecosistemas antárticos afectados.
Debe tenerse en cuenta que la importación de especies también involucra
a lo microorganismos (virus, bacterias, parásitos, levaduras, hongos),
cuyo efecto puede determinar la propagación de enfermedades.
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