Recursos naturales aprovechados por la Argentina, características

jueves, 4 de mayo de 2017

La Argentina siempre ha sido productora de alimentos, de hecho, a principios de este siglo, tuvo un papel protagónico en el comercio mundial de alimentos.
El aprovechamiento de estos recursos está relacionado con la actividad agropecuaria, que es la base del desarrollo económico argentino.

La actividad agropecuaria depende del comercio exterior dado que la Argentina sigue siendo productora de materias primas. Esta dependencia determinó la existencia de dos áreas muy distintas que coexisten: la Región Pampeana y el resto del país. Características ecológicas, históricas y económicas determinaron la polarización.
La Pampa cuenta con las mejores condiciones naturales para la actividad agropecuaria, buenos suelos, clima adecuado y una historia agroexportadora que le brindó toda una infraestructura que aún hoy persiste: ferrocarriles, rutas, puertos, frigoríficos, etcétera.

En la actualidad, se produjeron cambios en la producción ya que, para aumentar y mejorar los rendimientos, se aplica una agricultura científica. El trigo y el maíz siguen siendo los cereales de exportanción junto con el girasol, pero se están produciento menos el maní y el lino para ceder lugar a la semilla asiática milagrosa: la soja, su adaptabilidad a diferentes condiciones climáticas y la gran demanda en el mercado internacional, le ha permitido a nuestro país ser un importante productor de soja.

Las carnes vacunas siguen ocupando un rubro importante en las exportaciones nacionales a pesar de
la disminución de la demanda externa. Surgieron nuevos mercados como Brasil y Paraguay, recientemente (1997) se volvió a vender carnes frescas a Estados Unidos ya que este país levantó la veda sanitaria por aftosa que había impuesto a nuestras carnes en 1931. El acercamiento a Estados Unidos es un pasaporte para poder vender carnes a mercados asiáticos como Japón, Corea y China.

De la producción total de carnes, el 80 % queda para el mercado interno, lo mismo sucede con las harinas, la leche y los pollos. En los últimos tiempos, se registraron cambios en la estructura socioeconómica argentina, que apliaron y diversificaron la demanda de alimentos no tradicionales: carnes de ganados menores (cerdo, cordero), huevos, hortalizas, frutas (kiwi, peras), leche (cultiavada, larga vida) y sus derivados.

Hasta ahora, la actividad agropecuaria utilizó los recursos naturales (agua, suelo, aire) sin cuidarlos. De hecho, no existe una política de conservación. Pero la presión sobre la tierra es cada vez mayor, pues se produce más y en menos tiempo. La producción se semeja más a una actividad industrial, más intensiva, planificada, más comercial porno, con mucha investigación, tecnificación e informatización.

La Argentina, lamentablemente, no desarrolla una agricultura y ni una ganadería sustentable que permita un equilibrio entre la producción tradicional y las nuevas tecnologias, conservando los suelos, controlando las plagas, las enfermedades, y con altos rendimientos. Una actividad agropecuaria sustentable requiere una planificación a largo plazo y un trabajo responsable..

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